lunes, 26 de octubre de 2009

Historia de una visita

Estando en un pequeño hotel de pueblo, porque se me había averiado el coche, recibo una llamada de Keny diciéndome que me iba a visitar. De ahí vinimos y sin tiempo a prepararles un recibimiento adecuado, como se merecen, en poco tiempo estaba a la salida de la autopista esperando a Juan y Keny, a partir de ahí empezaron para mi unas horas maravillosas y es que estaba borracho de emoción, por eso hoy pienso que tenía que haberles atendido aun mejor de lo que lo hice, pero ya se sabe que los borrachos no coordinan bien.
Me han traído cosas de Carcabuey para que recuerde a mi pueblo cada vez que las vea o me las coma y no solamente de ellos y su familia, sino que también ha colaborado en el envío Rafael el de la Luca (mi querida sierra) y su hijo, bueno es que no se puede pedir más.
Estuve el año pasado en mi pueblo después de más de 40 años y tuve un recibimiento y una atención que ni en el mejor de mis sueños habría imaginado, pero como no pude dar un abrazo a Keny pues ha venido con su hermano Juan, para hacer lo que nos faltaba.

No quiero extenderme más, pues ya saldrá en el blog de Keny todo lo que el crea oportuno de lo que ha grabado, claro que después de que se fueron me acordé de cosas y no solo de la botella de Manute que se quedó en la mesa, sino de alguna de las historias, que recuerdo de Carcabuey, casi todo de los años 50 y 60, puesto que después me vine hacia el norte, y esto es otra cosa que no queda clara en el vídeo, yo me vine por aquí como otros muchos lo hacían hacia Cataluña, pues yo tenía un primo, Pepe “el pavo” que era electricista y que tenía alguna relación debido a su profesión con el abuelo de los rueda, y este era el que nos iba a dar cobertura hasta que encontrásemos trabajo y nos diría también donde tendríamos que buscarlo.

Quiero terminar diciendo la impresión que han tenido mis hijos, los pocos que ese día estaban aquí, de nuestros visitantes. Una de las primeras cosas que hacemos es ir a casa de mi hija pequeña, Sara, y como no abría la puerta al primer síntoma yo que tengo lleve abro y entramos, puso la cara de malaleche que reserva para las ocasiones especiales y me dijo “papa que estamos comiendo”, bueno pues no habían pasado 10 segundos que ya le habían cautivado los visitantes y ya paso a decirme enséñales esto o aquello, en fin que ya era todo atención, pues esa energía deben irradiar nuestros queridos visitantes. Esto sería solo el caso de una de mis hijas, pues ese día por distintos motivos solo había dos, cosa que no recuerdo que haya pasado antes. Pues bien por la tarde cuando ya se encontraban todos en casa, incluido el peregrino que llegó desde Santiago, van los hijos y preguntan por los que habían venido de Carcabuey, entonces Carlos el bombero, que junto con su mujer y su hija habían estado con los hermanos Rueda, les dice a sus hermanos “muy majos, fíjate que al momento de estar con ellos ya estábamos hablando como si nos conociéramos de toda la vida”, creo que todo esto explica suficientemente como son y como han caído estos carcabelluos.

Aunque vinieron a verme a mí, ya aprovecharon para meterles en ganas a mis hijos de visitar el pueblo de su padre y mira por donde esa misma tarde empezaron a hablar de cómo programar el viaje.

AUPA CARCABUEY

4 comentarios:

mazorko dijo...

jajajaaj, y dime se quitaron el unicejo mis queridos cortijerillos, me ofrecieron ir, y de veras que hubiera ido encantado, pero las obligaciones laborales me lo impidieron, Juen me dijo, oye Ales Calahorra ande está? jajaja, me alegro de que hayas recibido a tan entrañables tipejos. Ahh se pelearon o discutieron estando allí, estos Ruedas discuten mucho.


saludos cortijeros

Miguel dijo...

Mira Alex, pues ya habria sido completo, pues tú eres otro de los que no estaban cuando fuí.
Asi que en Semana Santa que tengo pensado ir con toda mi familia, no se te ocurra esconderte, pues te perseguiré,
saludos vecino, si porque casi eramos vecinos, solo que con unos cuarenta años de diferencia.

Robin dijo...

La danza de la realidad jeje, sois grandes!

Joaquin Rueda dijo...

Querido Miguel: Para mí ha sido un placer pasar estas horas contigo y tu familia. Egoistamente fuí a aprender cosas de tí.
Los abuelos que en su días os fuisteis de Carcabuey buscando lo mejor para vuestras familias habéis pasado por situaciones que mis hijas y nietas no se podrán creer si no os ven a vosotros contarlas. Te utilicé de maestro para mis hijas. jajaja.
Y quiero aprender de tí cosas que me valgan para hacer mejor mi tarea de padre.
Por decir una sola cosa: Me quedé con tu frase "No quise que mis hijos tuvieran que pasar por lo que yo, no quería que ellos tuvieran que salir de su pueblo y tener que ir de ciudad en ciudad, por eso nos asentamos aquí en Calahorra" (bueno estás son las palabras que recuerdo).
Me encanta que hayas conseguido que una familia tan amplia comáis, TODOS, juntos cada domingo.
Ahí se ve el gran trabajo de padres que habéis hecho tú y Juli.
(y lo buena cocinera que es Juli¡¡)
Te quiero Miguel.
Me alegro mucho que nos tele-conociéramos gracias a mi blog y me alegro aún más que nos hayamos conocido en persona.